[Notas]
En esta publicación, en vez de las abreviaturas tradicionales “d. de J.C.” y “a. de J.C.”, o “d.C.” y “a.C”, se usan las abreviaturas más exactas “E.C.” (era común) y “a.E.C.” (antes de la era común).
No todos los manuscritos del mar Muerto mostraron concordancia tan estrecha con el texto bíblico existente. Algunos mostraban considerable variación textual. Sin embargo, esas variaciones no indican un torcimiento del significado esencial del texto. Según Patrick W. Skehan, de la Universidad Católica de los Estados Unidos, la mayoría de las variaciones representan una “reelaboración [del texto bíblico] sobre la base de su propia lógica integral, de modo que la forma se extiende, pero la sustancia permanece igual [...] La actitud fundamental es una de reverencia explícita a un texto considerado sagrado, una actitud de explicar (como diríamos nosotros) la Biblia por medio de la Biblia en la misma transmisión del texto”8.
Otro comentarista añade: “A pesar de todas las incertidumbres, queda en pie el hecho importante de que en su mayoría el texto como lo tenemos ahora representa bien las mismas palabras de los autores, algunos de los cuales vivieron casi tres mil años atrás, y no hay razón para dudar seriamente, con relación a la corrupción textual, la validez del mensaje que nos da el Antiguo Testamento”9.
martes, 31 de mayo de 2011
Capítulo 2 La lucha de la Biblia por vivir
Copias falibles
10 Muchas de las obras antiguas ya mencionadas que al fin pasaron al olvido se habían tallado en piedra o grabado en tablillas de barro duraderas. No fue así con la Biblia. Esta fue escrita originalmente en papiro o en pergamino... materiales mucho menos durables. El resultado de esto fue que los manuscritos originales desaparecieron hace muchísimo. Entonces, ¿cómo se conservó la Biblia? Mediante incontables miles de copias hechas laboriosamente a mano. Así se reproducía por lo general un libro antes de la invención de la imprenta.
11 Pero hay un peligro cuando algo se copia a mano. Sir Frederic Kenyon, el famoso arqueólogo que fue bibliotecario del Museo Británico, explicó: “Hasta ahora no se han creado la mano ni el cerebro humanos que puedan copiar completamente una obra larga sin cometer algún error. [...] De seguro se introducirían errores”4. Cuando un error se introducía en un manuscrito, se repetía cuando ese manuscrito se usaba como la base para copias futuras. Cuando se hacían muchas copias durante un largo período de tiempo, se introducían muchos errores humanos.
12 En vista de los muchos miles de copias que se hicieron de la Biblia, ¿cómo sabemos que este proceso no la cambió hasta hacerla irreconocible? Pues bien, considere el caso de la Biblia hebrea, el “Antiguo Testamento”. En la segunda mitad del siglo VI a.E.C., cuando los judíos regresaron del exilio en Babilonia, un grupo de hebraístas conocido como los soferim, “escribas”, llegaron a ser los guardianes del texto de la Biblia hebrea, con la responsabilidad de copiar aquellas Escrituras para su uso en la adoración pública y privada. Eran hombres muy devotos a su labor, profesionales, y su obra fue de la mejor calidad.
13 Desde el siglo VII hasta el X E.C. los que hicieron la obra que antes hacían los soferim fueron los masoretas. Su nombre se deriva de una palabra hebrea que significa “tradición”, y básicamente ellos también eran escribas encargados de conservar el texto hebreo tradicional. Los masoretas eran meticulosos. Por ejemplo, el escriba tenía que usar como texto maestro una copia debidamente autenticada, y no se le permitía escribir nada de memoria. Tenía que verificar cada letra antes de escribirla5. El profesor Norman K. Gottwald informa: “Una indicación del cuidado con que cumplían sus deberes era el requisito rabínico de que todos los manuscritos nuevos se sometieran a corrección de pruebas y las copias defectuosas se descartaran inmediatamente”6.
14 ¿Con cuánta exactitud transmitieron el texto los soferim y los masoretas? Hasta 1947 era difícil contestar esa pregunta, pues los más antiguos manuscritos hebreos completos eran del siglo X E.C. Sin embargo, en 1947 se hallaron fragmentos de manuscritos muy antiguos en ciertas cavernas cerca del mar Muerto, y entre estos había partes de libros de la Biblia hebrea. Algunos fragmentos eran de antes del tiempo de Cristo. Los escriturarios los compararon con los manuscritos hebreos existentes para ver cuán exactamente se había transmitido el texto. ¿Qué resultado tuvo esta comparación?
15 Entre las obras de más antigüedad descubiertas estuvo todo el libro de Isaías, y la similitud de su texto con el de la Biblia masorética que tenemos hoy es asombrosa. El profesor Millar Burrows escribe: “Muchas de las diferencias entre el rollo de Isaías [descubierto recientemente] [...] y el texto masorético pueden explicarse como errores al copiar. Aparte de estos, en general hay una notable concordancia con el texto de los manuscritos medievales. Tal concordancia en un manuscrito de mucha más antigüedad ciertamente es testimonio de la exactitud del texto tradicional en conjunto”7. Burrows añade: “Maravilla el que por unos mil años el texto experimentara alteraciones tan leves”.
16 En cuanto a la parte de la Biblia escrita en griego por los cristianos —el llamado Nuevo Testamento—, los copistas eran más como aficionados talentosos que como los muy educados y profesionales soferim. Pero por trabajar como lo hacían bajo la amenaza del castigo de las autoridades, tomaban muy en serio su obra. Y hay dos cosas que nos aseguran que hoy tenemos un texto que en esencia es el mismo que se escribió originalmente. Primero, tenemos manuscritos de una fecha mucho más cercana a la de los escritos originales que los manuscritos de la parte hebrea de la Biblia. De hecho, un fragmento del Evangelio de Juan es de la primera mitad del segundo siglo, o sea, de menos de 50 años después de cuando Juan probablemente lo escribió. Segundo, por sí misma la gran cantidad de manuscritos existentes hace posible una formidable demostración de lo válido del texto.
17 Sobre esto sir Frederic Kenyon testificó: “Hay que enfatizar vigorosamente la seguridad sustancial del texto de la Biblia. Esto se puede decir especialmente del Nuevo Testamento. Tan grande es la cantidad de manuscritos del Nuevo Testamento, de sus traducciones desde los primeros tiempos y de citas de él por los escritores más antiguos de la Iglesia, que es casi seguro que la verdadera lectura de todo pasaje dudoso está en alguna de esas autoridades antiguas. No se puede decir eso de ningún otro libro antiguo del mundo”10.
El pueblo y sus idiomas
18 Los idiomas originales usados en la Biblia obstaculizaban también, al cabo, su supervivencia. Los primeros 39 libros se escribieron principalmente en hebreo, la lengua de los israelitas. Pero el hebreo nunca ha sido lengua extensamente conocida. Si la Biblia hubiera seguido en aquel idioma, su influencia nunca habría trascendido de la nación judía y de los pocos extranjeros que podían leerla. Sin embargo, en el siglo III a.E.C. se comenzó a traducir la parte hebrea de la Biblia al griego para beneficio de los hebreos que vivían en Alejandría, Egipto. En aquel tiempo el griego era lengua internacional. Así los no judíos tuvieron fácil acceso a la Biblia hebrea.
19 Cuando llegó el tiempo para que se escribiera la segunda parte de la Biblia, el griego todavía se hablaba extensamente, y por eso los últimos 27 libros de la Biblia se escribieron en esa lengua. Pero no todo el mundo entendía el griego. Por eso, poco después empezaron a aparecer traducciones de la parte hebrea y de la parte griega de la Biblia en los idiomas de uso diario en aquellos primeros siglos de la era común, tales como siriaco, copto, armenio, georgiano, gótico y etiópico. El idioma oficial del Imperio Romano era el latín, y se hicieron tantas traducciones al latín que fue necesario mandar hacer una “versión autorizada”. Esta se terminó alrededor de 405 E.C. y llegó a ser conocida como la Vulgata (que significa “popular” o “común”).
20 Como se ve, a pesar de muchos obstáculos la Biblia sobrevivió hasta los primeros siglos de nuestra era común. Los que la produjeron eran minorías despreciadas y perseguidas que vivían una vida difícil en un mundo hostil. En el proceso de copiarla su significado pudo haberse torcido gravemente, pero eso no sucedió. Además, escapó del peligro de que solo pudieran leerla personas de ciertos idiomas.
21 ¿Por qué fue tan difícil la supervivencia de la Biblia? Ella misma dice: “El mundo entero yace en el poder del inicuo”. (1 Juan 5:19.) Por eso, esperaríamos que el mundo fuera hostil a la verdad publicada, y así ha sucedido. Entonces, ¿por qué sobrevivió la Biblia cuando tantas otras obras literarias que no afrontaron las mismas dificultades fueron olvidadas? La Biblia contesta esto también. Dice: “El dicho de Jehová dura para siempre”. (1 Pedro 1:25.) Si la Biblia es en verdad la Palabra de Dios, ningún poder humano puede destruirla. Y hasta este siglo XX, esa es la realidad.
22 Sin embargo, en el siglo IV E.C. sucedió algo que con el tiempo tuvo como consecuencia nuevos ataques contra la Biblia y afectó profundamente el curso de la historia europea. Solo diez años después de haber intentado Diocleciano destruir toda copia de la Biblia, la política imperial cambió y el “cristianismo” fue legalizado. Doce años después, en 325 E.C., un emperador romano presidió el concilio “cristiano” de Nicea. ¿Por qué resultaría ser peligroso para la Biblia algo que parecía ser tan favorable? En el capítulo siguiente veremos la respuesta a esa pregunta.
10 Muchas de las obras antiguas ya mencionadas que al fin pasaron al olvido se habían tallado en piedra o grabado en tablillas de barro duraderas. No fue así con la Biblia. Esta fue escrita originalmente en papiro o en pergamino... materiales mucho menos durables. El resultado de esto fue que los manuscritos originales desaparecieron hace muchísimo. Entonces, ¿cómo se conservó la Biblia? Mediante incontables miles de copias hechas laboriosamente a mano. Así se reproducía por lo general un libro antes de la invención de la imprenta.
11 Pero hay un peligro cuando algo se copia a mano. Sir Frederic Kenyon, el famoso arqueólogo que fue bibliotecario del Museo Británico, explicó: “Hasta ahora no se han creado la mano ni el cerebro humanos que puedan copiar completamente una obra larga sin cometer algún error. [...] De seguro se introducirían errores”4. Cuando un error se introducía en un manuscrito, se repetía cuando ese manuscrito se usaba como la base para copias futuras. Cuando se hacían muchas copias durante un largo período de tiempo, se introducían muchos errores humanos.
12 En vista de los muchos miles de copias que se hicieron de la Biblia, ¿cómo sabemos que este proceso no la cambió hasta hacerla irreconocible? Pues bien, considere el caso de la Biblia hebrea, el “Antiguo Testamento”. En la segunda mitad del siglo VI a.E.C., cuando los judíos regresaron del exilio en Babilonia, un grupo de hebraístas conocido como los soferim, “escribas”, llegaron a ser los guardianes del texto de la Biblia hebrea, con la responsabilidad de copiar aquellas Escrituras para su uso en la adoración pública y privada. Eran hombres muy devotos a su labor, profesionales, y su obra fue de la mejor calidad.
13 Desde el siglo VII hasta el X E.C. los que hicieron la obra que antes hacían los soferim fueron los masoretas. Su nombre se deriva de una palabra hebrea que significa “tradición”, y básicamente ellos también eran escribas encargados de conservar el texto hebreo tradicional. Los masoretas eran meticulosos. Por ejemplo, el escriba tenía que usar como texto maestro una copia debidamente autenticada, y no se le permitía escribir nada de memoria. Tenía que verificar cada letra antes de escribirla5. El profesor Norman K. Gottwald informa: “Una indicación del cuidado con que cumplían sus deberes era el requisito rabínico de que todos los manuscritos nuevos se sometieran a corrección de pruebas y las copias defectuosas se descartaran inmediatamente”6.
14 ¿Con cuánta exactitud transmitieron el texto los soferim y los masoretas? Hasta 1947 era difícil contestar esa pregunta, pues los más antiguos manuscritos hebreos completos eran del siglo X E.C. Sin embargo, en 1947 se hallaron fragmentos de manuscritos muy antiguos en ciertas cavernas cerca del mar Muerto, y entre estos había partes de libros de la Biblia hebrea. Algunos fragmentos eran de antes del tiempo de Cristo. Los escriturarios los compararon con los manuscritos hebreos existentes para ver cuán exactamente se había transmitido el texto. ¿Qué resultado tuvo esta comparación?
15 Entre las obras de más antigüedad descubiertas estuvo todo el libro de Isaías, y la similitud de su texto con el de la Biblia masorética que tenemos hoy es asombrosa. El profesor Millar Burrows escribe: “Muchas de las diferencias entre el rollo de Isaías [descubierto recientemente] [...] y el texto masorético pueden explicarse como errores al copiar. Aparte de estos, en general hay una notable concordancia con el texto de los manuscritos medievales. Tal concordancia en un manuscrito de mucha más antigüedad ciertamente es testimonio de la exactitud del texto tradicional en conjunto”7. Burrows añade: “Maravilla el que por unos mil años el texto experimentara alteraciones tan leves”.
16 En cuanto a la parte de la Biblia escrita en griego por los cristianos —el llamado Nuevo Testamento—, los copistas eran más como aficionados talentosos que como los muy educados y profesionales soferim. Pero por trabajar como lo hacían bajo la amenaza del castigo de las autoridades, tomaban muy en serio su obra. Y hay dos cosas que nos aseguran que hoy tenemos un texto que en esencia es el mismo que se escribió originalmente. Primero, tenemos manuscritos de una fecha mucho más cercana a la de los escritos originales que los manuscritos de la parte hebrea de la Biblia. De hecho, un fragmento del Evangelio de Juan es de la primera mitad del segundo siglo, o sea, de menos de 50 años después de cuando Juan probablemente lo escribió. Segundo, por sí misma la gran cantidad de manuscritos existentes hace posible una formidable demostración de lo válido del texto.
17 Sobre esto sir Frederic Kenyon testificó: “Hay que enfatizar vigorosamente la seguridad sustancial del texto de la Biblia. Esto se puede decir especialmente del Nuevo Testamento. Tan grande es la cantidad de manuscritos del Nuevo Testamento, de sus traducciones desde los primeros tiempos y de citas de él por los escritores más antiguos de la Iglesia, que es casi seguro que la verdadera lectura de todo pasaje dudoso está en alguna de esas autoridades antiguas. No se puede decir eso de ningún otro libro antiguo del mundo”10.
El pueblo y sus idiomas
18 Los idiomas originales usados en la Biblia obstaculizaban también, al cabo, su supervivencia. Los primeros 39 libros se escribieron principalmente en hebreo, la lengua de los israelitas. Pero el hebreo nunca ha sido lengua extensamente conocida. Si la Biblia hubiera seguido en aquel idioma, su influencia nunca habría trascendido de la nación judía y de los pocos extranjeros que podían leerla. Sin embargo, en el siglo III a.E.C. se comenzó a traducir la parte hebrea de la Biblia al griego para beneficio de los hebreos que vivían en Alejandría, Egipto. En aquel tiempo el griego era lengua internacional. Así los no judíos tuvieron fácil acceso a la Biblia hebrea.
19 Cuando llegó el tiempo para que se escribiera la segunda parte de la Biblia, el griego todavía se hablaba extensamente, y por eso los últimos 27 libros de la Biblia se escribieron en esa lengua. Pero no todo el mundo entendía el griego. Por eso, poco después empezaron a aparecer traducciones de la parte hebrea y de la parte griega de la Biblia en los idiomas de uso diario en aquellos primeros siglos de la era común, tales como siriaco, copto, armenio, georgiano, gótico y etiópico. El idioma oficial del Imperio Romano era el latín, y se hicieron tantas traducciones al latín que fue necesario mandar hacer una “versión autorizada”. Esta se terminó alrededor de 405 E.C. y llegó a ser conocida como la Vulgata (que significa “popular” o “común”).
20 Como se ve, a pesar de muchos obstáculos la Biblia sobrevivió hasta los primeros siglos de nuestra era común. Los que la produjeron eran minorías despreciadas y perseguidas que vivían una vida difícil en un mundo hostil. En el proceso de copiarla su significado pudo haberse torcido gravemente, pero eso no sucedió. Además, escapó del peligro de que solo pudieran leerla personas de ciertos idiomas.
21 ¿Por qué fue tan difícil la supervivencia de la Biblia? Ella misma dice: “El mundo entero yace en el poder del inicuo”. (1 Juan 5:19.) Por eso, esperaríamos que el mundo fuera hostil a la verdad publicada, y así ha sucedido. Entonces, ¿por qué sobrevivió la Biblia cuando tantas otras obras literarias que no afrontaron las mismas dificultades fueron olvidadas? La Biblia contesta esto también. Dice: “El dicho de Jehová dura para siempre”. (1 Pedro 1:25.) Si la Biblia es en verdad la Palabra de Dios, ningún poder humano puede destruirla. Y hasta este siglo XX, esa es la realidad.
22 Sin embargo, en el siglo IV E.C. sucedió algo que con el tiempo tuvo como consecuencia nuevos ataques contra la Biblia y afectó profundamente el curso de la historia europea. Solo diez años después de haber intentado Diocleciano destruir toda copia de la Biblia, la política imperial cambió y el “cristianismo” fue legalizado. Doce años después, en 325 E.C., un emperador romano presidió el concilio “cristiano” de Nicea. ¿Por qué resultaría ser peligroso para la Biblia algo que parecía ser tan favorable? En el capítulo siguiente veremos la respuesta a esa pregunta.
Capítulo 2 La lucha de la Biblia por vivir
Las pruebas de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios pudieran compararse a las hebras de una cuerda. Cada hebra es fuerte, pero cuando todas se unen, forman una cuerda irrompible. En este capítulo y el siguiente consideraremos solo una hebra de prueba: la historia de la Biblia como libro. En verdad es un milagro que este libro maravilloso haya sobrevivido hasta hoy. Considere usted mismo los hechos.
LA Biblia es más que solo un libro.
Es una preciosa biblioteca de 66 libros —algunos cortos y otros bastante largos— que contienen ley, profecía, historia, poesía, consejo y mucho más. Siglos antes del nacimiento de Cristo, judíos o israelitas fieles escribieron (principalmente en hebreo) los primeros 39 libros. Esta es la parte de la Biblia llamada con frecuencia el Antiguo Testamento. Los últimos 27 libros fueron escritos en griego por cristianos, y son muy conocidos como el Nuevo Testamento. Según las pruebas internas y las tradiciones más antiguas, los 66 libros fueron escritos durante un período de unos 1.600 años, desde cuando Egipto era una potencia dominante hasta cuando Roma controlaba el mundo.
Solo la Biblia sobrevivió
2 Más de 3.000 años atrás, cuando empezó a escribirse la Biblia, Israel era simplemente una nación pequeña entre muchas del Oriente Medio. Jehová era su Dios, mientras que las naciones circundantes tenían una confusa variedad de dioses y diosas. En aquel tiempo los israelitas no eran los únicos envueltos en la producción de literatura religiosa. Otras naciones también estaban escribiendo literatura que reflejaba sus creencias religiosas y valores nacionales. Por ejemplo, la leyenda acadia de Gilgamés, de Mesopotamia, y las epopeyas de Ras-Shamra, escritas en ugarítico (un idioma que se hablaba en lo que ahora es el norte de Siria), sin duda eran muy populares. Entre la vasta literatura de aquella época también había obras como Las amonestaciones de Ipu-wer y La profecía de Nefer-rohu, en egipcio, himnos a diferentes divinidades en sumerio y obras proféticas en acadio1.
3 Sin embargo, a todas aquellas obras del Oriente Medio les pasó lo mismo. Fueron olvidadas, y hasta los idiomas en que se escribieron dejaron de existir. Solo en años recientes se han enterado arqueólogos y filólogos de la existencia de aquellas obras y han descubierto cómo leerlas. Por otra parte, los primeros libros escritos de la Biblia hebrea han sobrevivido hasta nuestros tiempos y todavía se leen extensamente. En ocasiones ciertos eruditos han alegado que de algún modo los libros bíblicos hebreos se derivaron de aquella literatura de la antigüedad. Sin embargo, la supervivencia de la Biblia hebrea —en contraste con tanta de aquella literatura que pasó al olvido— la marca como significativamente diferente.
Los guardianes de la Palabra
4 Debe comprenderse que desde el punto de vista humano la supervivencia de la Biblia no era de esperarse. Las comunidades que la produjeron experimentaron pruebas tan difíciles y opresión tan enconada que realmente es extraordinario que la Biblia haya sobrevivido hasta la actualidad. En los años antes de Cristo los judíos que produjeron las Escrituras Hebreas (el “Antiguo Testamento”) eran una nación relativamente pequeña. Moraron en peligro entre poderosos estados políticos envueltos en luchas por la supremacía. Para sobrevivir, Israel tuvo que pelear contra una sucesión de naciones, como los filisteos, los moabitas, los ammonitas y los edomitas. Durante una época en que los hebreos estuvieron divididos en dos reinos, el cruel Imperio Asirio casi eliminó el reino del norte, mientras que los babilonios destruyeron el reino del sur y se llevaron en cautiverio al pueblo; y solo un resto regresó a su tierra 70 años después.
5 Hasta hay informes de intentos de genocidio contra los israelitas. Allá en los días de Moisés, Faraón ordenó el asesinato de todos los varoncitos israelitas recién nacidos. De haberse llevado a cabo su orden, se habría aniquilado a los hebreos. (Éxodo 1:15-22.) Mucho tiempo después, cuando los persas dominaban a los judíos, enemigos de los judíos procuraron que se aprobara una ley para exterminarlos. (Ester 3:1-15.) El fracaso de aquella conspiración todavía se celebra en la fiesta judía de Purim.
6 Después, cuando los judíos fueron subyugados por Siria, el rey Antíoco IV se empeñó en helenizar a la nación judía mediante obligarla a seguir las costumbres griegas y adorar a los dioses griegos. Aquellos esfuerzos también fracasaron. En vez de ser eliminados o asimilados, los judíos sobrevivieron, en contraste con la mayoría de los grupos nacionales a su alrededor, que desaparecieron del escenario mundial. Y las Escrituras Hebreas de la Biblia sobrevivieron con ellos.
7 Los cristianos, que produjeron la segunda parte de la Biblia (el “Nuevo Testamento”), también fueron un grupo oprimido. A Jesús, su caudillo, se le dio muerte como a un criminal común. En los primeros días después de Su muerte las autoridades judías de Palestina trataron de acabar con los cristianos. Cuando el cristianismo se esparció a otros países, los judíos los persiguieron tenazmente y obstaculizaron su obra misional. (Hechos 5:27, 28; 7:58-60; 11:19-21; 13:45; 14:19; 18:5, 6.)
8 La tolerancia inicial de las autoridades romanas cesó en los tiempos de Nerón. Tácito se jactó de las “torturas intensas” que aquel cruel emperador infligió a los cristianos, y desde su tiempo en adelante el ser cristiano fue un delito castigable con pena de muerte2. En 303 E.C. el emperador Diocleciano obró directamente contra la Biblia. Para acabar con el cristianismo, ordenó la quema de todas las Biblias cristianas3.
9 Aquellas campañas de opresión y genocidio verdaderamente ponían en peligro la supervivencia de la Biblia. Si a los judíos les hubiera ocurrido lo mismo que a los filisteos y los moabitas, o si hubieran tenido éxito los esfuerzos de —primero— las autoridades judías, y —después— las autoridades romanas por acabar con el cristianismo, ¿quiénes habrían escrito y conservado la Biblia? Felizmente, los guardianes de la Biblia —primero los judíos y después los cristianos— no fueron eliminados, y la Biblia sobrevivió. Pero surgió otra seria amenaza, si no contra la supervivencia de la Biblia, por lo menos contra su integridad.
LA Biblia es más que solo un libro.
Es una preciosa biblioteca de 66 libros —algunos cortos y otros bastante largos— que contienen ley, profecía, historia, poesía, consejo y mucho más. Siglos antes del nacimiento de Cristo, judíos o israelitas fieles escribieron (principalmente en hebreo) los primeros 39 libros. Esta es la parte de la Biblia llamada con frecuencia el Antiguo Testamento. Los últimos 27 libros fueron escritos en griego por cristianos, y son muy conocidos como el Nuevo Testamento. Según las pruebas internas y las tradiciones más antiguas, los 66 libros fueron escritos durante un período de unos 1.600 años, desde cuando Egipto era una potencia dominante hasta cuando Roma controlaba el mundo.
Solo la Biblia sobrevivió
2 Más de 3.000 años atrás, cuando empezó a escribirse la Biblia, Israel era simplemente una nación pequeña entre muchas del Oriente Medio. Jehová era su Dios, mientras que las naciones circundantes tenían una confusa variedad de dioses y diosas. En aquel tiempo los israelitas no eran los únicos envueltos en la producción de literatura religiosa. Otras naciones también estaban escribiendo literatura que reflejaba sus creencias religiosas y valores nacionales. Por ejemplo, la leyenda acadia de Gilgamés, de Mesopotamia, y las epopeyas de Ras-Shamra, escritas en ugarítico (un idioma que se hablaba en lo que ahora es el norte de Siria), sin duda eran muy populares. Entre la vasta literatura de aquella época también había obras como Las amonestaciones de Ipu-wer y La profecía de Nefer-rohu, en egipcio, himnos a diferentes divinidades en sumerio y obras proféticas en acadio1.
3 Sin embargo, a todas aquellas obras del Oriente Medio les pasó lo mismo. Fueron olvidadas, y hasta los idiomas en que se escribieron dejaron de existir. Solo en años recientes se han enterado arqueólogos y filólogos de la existencia de aquellas obras y han descubierto cómo leerlas. Por otra parte, los primeros libros escritos de la Biblia hebrea han sobrevivido hasta nuestros tiempos y todavía se leen extensamente. En ocasiones ciertos eruditos han alegado que de algún modo los libros bíblicos hebreos se derivaron de aquella literatura de la antigüedad. Sin embargo, la supervivencia de la Biblia hebrea —en contraste con tanta de aquella literatura que pasó al olvido— la marca como significativamente diferente.
Los guardianes de la Palabra
4 Debe comprenderse que desde el punto de vista humano la supervivencia de la Biblia no era de esperarse. Las comunidades que la produjeron experimentaron pruebas tan difíciles y opresión tan enconada que realmente es extraordinario que la Biblia haya sobrevivido hasta la actualidad. En los años antes de Cristo los judíos que produjeron las Escrituras Hebreas (el “Antiguo Testamento”) eran una nación relativamente pequeña. Moraron en peligro entre poderosos estados políticos envueltos en luchas por la supremacía. Para sobrevivir, Israel tuvo que pelear contra una sucesión de naciones, como los filisteos, los moabitas, los ammonitas y los edomitas. Durante una época en que los hebreos estuvieron divididos en dos reinos, el cruel Imperio Asirio casi eliminó el reino del norte, mientras que los babilonios destruyeron el reino del sur y se llevaron en cautiverio al pueblo; y solo un resto regresó a su tierra 70 años después.
5 Hasta hay informes de intentos de genocidio contra los israelitas. Allá en los días de Moisés, Faraón ordenó el asesinato de todos los varoncitos israelitas recién nacidos. De haberse llevado a cabo su orden, se habría aniquilado a los hebreos. (Éxodo 1:15-22.) Mucho tiempo después, cuando los persas dominaban a los judíos, enemigos de los judíos procuraron que se aprobara una ley para exterminarlos. (Ester 3:1-15.) El fracaso de aquella conspiración todavía se celebra en la fiesta judía de Purim.
6 Después, cuando los judíos fueron subyugados por Siria, el rey Antíoco IV se empeñó en helenizar a la nación judía mediante obligarla a seguir las costumbres griegas y adorar a los dioses griegos. Aquellos esfuerzos también fracasaron. En vez de ser eliminados o asimilados, los judíos sobrevivieron, en contraste con la mayoría de los grupos nacionales a su alrededor, que desaparecieron del escenario mundial. Y las Escrituras Hebreas de la Biblia sobrevivieron con ellos.
7 Los cristianos, que produjeron la segunda parte de la Biblia (el “Nuevo Testamento”), también fueron un grupo oprimido. A Jesús, su caudillo, se le dio muerte como a un criminal común. En los primeros días después de Su muerte las autoridades judías de Palestina trataron de acabar con los cristianos. Cuando el cristianismo se esparció a otros países, los judíos los persiguieron tenazmente y obstaculizaron su obra misional. (Hechos 5:27, 28; 7:58-60; 11:19-21; 13:45; 14:19; 18:5, 6.)
8 La tolerancia inicial de las autoridades romanas cesó en los tiempos de Nerón. Tácito se jactó de las “torturas intensas” que aquel cruel emperador infligió a los cristianos, y desde su tiempo en adelante el ser cristiano fue un delito castigable con pena de muerte2. En 303 E.C. el emperador Diocleciano obró directamente contra la Biblia. Para acabar con el cristianismo, ordenó la quema de todas las Biblias cristianas3.
9 Aquellas campañas de opresión y genocidio verdaderamente ponían en peligro la supervivencia de la Biblia. Si a los judíos les hubiera ocurrido lo mismo que a los filisteos y los moabitas, o si hubieran tenido éxito los esfuerzos de —primero— las autoridades judías, y —después— las autoridades romanas por acabar con el cristianismo, ¿quiénes habrían escrito y conservado la Biblia? Felizmente, los guardianes de la Biblia —primero los judíos y después los cristianos— no fueron eliminados, y la Biblia sobrevivió. Pero surgió otra seria amenaza, si no contra la supervivencia de la Biblia, por lo menos contra su integridad.
Capítulo 1-¿Por qué leer la Biblia?
Un libro influyente
8 The New Encyclopædia Britannica llama a la Biblia “probablemente la más influyente colección de libros de la historia humana”2. Heinrich Heine, poeta alemán del siglo XIX, confesó: “Dicho sencillamente: debo mi iluminación a la lectura de un libro [...] la Biblia. Bien lo llaman Sagradas Escrituras. Quien haya perdido a su Dios puede descubrirlo de nuevo en este libro”3. Durante ese mismo siglo, un luchador contra la esclavitud, William H. Seward, proclamó: “Toda la esperanza de progreso de la humanidad pende de que aumente la influencia de la Biblia”4.
9 Abraham Lincoln, el decimosexto presidente de los Estados Unidos, dijo que la Biblia es “el mejor don de Dios al hombre [...] Si no fuera por ella, no podríamos distinguir entre lo correcto y lo incorrecto”5. El jurista inglés sir William Blackstone recalcó la influencia de la Biblia cuando dijo: “Sobre estos dos fundamentos: la ley de la naturaleza y la de la revelación [la Biblia], se basan todas las leyes humanas; es decir: no se debe permitir que ley humana alguna contradiga a estas”6.
Odiada y amada
10 A la vez, tenemos que notar que ningún otro libro ha sido el blanco de tan cruel oposición y hasta odio por toda la historia. Desde la Edad Media hasta nuestro siglo XX las Biblias han sido quemadas en hogueras públicas. Y la lectura o distribución de la Biblia ha sido castigada con multas y encarcelamientos hasta en tiempos modernos. En siglos pasados era frecuente que tales “delitos” llevaran a la tortura y la muerte.
11 Por otro lado está la devoción que la Biblia ha inspirado. Muchos han perseverado en leerla a pesar de persecución incesante. Considere a William Tyndale, inglés del siglo XVI que se educó en la Universidad de Oxford y fue respetado profesor de la Universidad de Cambridge.
12 Tyndale amaba la Biblia. Pero en sus días las autoridades religiosas insistían en mantenerla en latín, una lengua muerta. Por eso, para que sus coterráneos pudieran entenderla, Tyndale se propuso traducirla al inglés. Puesto que aquello iría contra la ley, Tyndale tuvo que abandonar su cómoda carrera académica y huir a tierra continental europea. Vivió la difícil vida de un fugitivo por suficiente tiempo como para traducir las Escrituras Griegas (el “Nuevo Testamento”) y parte de las Escrituras Hebreas (el “Antiguo Testamento”) en su propio idioma; pero finalmente fue arrestado, declarado culpable de herejía y estrangulado, y su cuerpo fue quemado.
13 Tyndale está entre las muchas personas que lo sacrificaron todo para leer la Biblia o hacer que otros pudieran beneficiarse de ella. Ningún otro libro ha inspirado a tantos hombres y mujeres comunes a desplegar tanto valor. A este respecto, la Biblia ciertamente es inigualable.
La afirmación de que es la Palabra de Dios
14 La Biblia es también singular por lo que han afirmado sus escritores. Unas 40 personas —entre ellas reyes, pastores, pescadores, funcionarios, sacerdotes, por lo menos un general, y un médico— participaron en escribir las diferentes partes de la Biblia. Pero vez tras vez los escritores dijeron lo mismo: que no escribían sus propios pensamientos, sino los de Dios.
15 Por eso, son frecuentes en la Biblia expresiones como estas: “El espíritu de Jehová fue lo que habló por mí, y su palabra estuvo sobre mi lengua”, o: “Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano, Jehová de los ejércitos”. (2 Samuel 23:2; Isaías 22:15.) En una carta enviada a un compañero evangelizador, el apóstol Pablo escribió: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:16, 17.)
16 La Biblia, de acuerdo con lo que afirma de ser palabra de Dios y no palabra del hombre, contesta preguntas que solo Dios puede contestar. Por ejemplo, explica por qué los gobiernos humanos no han podido traer paz duradera, cómo puede el hombre hallar la mayor satisfacción en la vida, y lo que el futuro encierra para la Tierra y la humanidad que la habita. Pues bien, muchas veces usted como persona pensadora probablemente se ha hecho preguntas sobre estas cuestiones y otras similares. ¿Por qué no pudiera por lo menos considerar la posibilidad de que la Biblia sea la Palabra de Dios y, que, por eso, pueda dar respuestas válidas como ninguna otra fuente pudiera hacerlo?
17 Lo estimulamos a examinar cuidadosamente la prueba que se presenta en este libro. Algunos de sus capítulos considerarán críticas que con frecuencia se levantan contra la Biblia. ¿Es anticientífica la Biblia? ¿Se contradice? ¿Contiene historia verdadera, o solo mitos? ¿Realmente sucedieron los milagros que se narran en la Biblia? Se da prueba lógica en contestación a estas preguntas. Después se consideran pruebas convincentes de que la Biblia fue inspirada por Dios: sus profecías, su profunda sabiduría y el notable efecto que ha tenido en la vida de muchas personas. Finalmente, veremos el efecto que la Biblia pudiera tener en su propia vida.
18 Sin embargo, primero consideraremos cómo nos llegó la Biblia. Hasta la historia de este sorprendente libro da prueba de que no ha sido simplemente de origen humano.
8 The New Encyclopædia Britannica llama a la Biblia “probablemente la más influyente colección de libros de la historia humana”2. Heinrich Heine, poeta alemán del siglo XIX, confesó: “Dicho sencillamente: debo mi iluminación a la lectura de un libro [...] la Biblia. Bien lo llaman Sagradas Escrituras. Quien haya perdido a su Dios puede descubrirlo de nuevo en este libro”3. Durante ese mismo siglo, un luchador contra la esclavitud, William H. Seward, proclamó: “Toda la esperanza de progreso de la humanidad pende de que aumente la influencia de la Biblia”4.
9 Abraham Lincoln, el decimosexto presidente de los Estados Unidos, dijo que la Biblia es “el mejor don de Dios al hombre [...] Si no fuera por ella, no podríamos distinguir entre lo correcto y lo incorrecto”5. El jurista inglés sir William Blackstone recalcó la influencia de la Biblia cuando dijo: “Sobre estos dos fundamentos: la ley de la naturaleza y la de la revelación [la Biblia], se basan todas las leyes humanas; es decir: no se debe permitir que ley humana alguna contradiga a estas”6.
Odiada y amada
10 A la vez, tenemos que notar que ningún otro libro ha sido el blanco de tan cruel oposición y hasta odio por toda la historia. Desde la Edad Media hasta nuestro siglo XX las Biblias han sido quemadas en hogueras públicas. Y la lectura o distribución de la Biblia ha sido castigada con multas y encarcelamientos hasta en tiempos modernos. En siglos pasados era frecuente que tales “delitos” llevaran a la tortura y la muerte.
11 Por otro lado está la devoción que la Biblia ha inspirado. Muchos han perseverado en leerla a pesar de persecución incesante. Considere a William Tyndale, inglés del siglo XVI que se educó en la Universidad de Oxford y fue respetado profesor de la Universidad de Cambridge.
12 Tyndale amaba la Biblia. Pero en sus días las autoridades religiosas insistían en mantenerla en latín, una lengua muerta. Por eso, para que sus coterráneos pudieran entenderla, Tyndale se propuso traducirla al inglés. Puesto que aquello iría contra la ley, Tyndale tuvo que abandonar su cómoda carrera académica y huir a tierra continental europea. Vivió la difícil vida de un fugitivo por suficiente tiempo como para traducir las Escrituras Griegas (el “Nuevo Testamento”) y parte de las Escrituras Hebreas (el “Antiguo Testamento”) en su propio idioma; pero finalmente fue arrestado, declarado culpable de herejía y estrangulado, y su cuerpo fue quemado.
13 Tyndale está entre las muchas personas que lo sacrificaron todo para leer la Biblia o hacer que otros pudieran beneficiarse de ella. Ningún otro libro ha inspirado a tantos hombres y mujeres comunes a desplegar tanto valor. A este respecto, la Biblia ciertamente es inigualable.
La afirmación de que es la Palabra de Dios
14 La Biblia es también singular por lo que han afirmado sus escritores. Unas 40 personas —entre ellas reyes, pastores, pescadores, funcionarios, sacerdotes, por lo menos un general, y un médico— participaron en escribir las diferentes partes de la Biblia. Pero vez tras vez los escritores dijeron lo mismo: que no escribían sus propios pensamientos, sino los de Dios.
15 Por eso, son frecuentes en la Biblia expresiones como estas: “El espíritu de Jehová fue lo que habló por mí, y su palabra estuvo sobre mi lengua”, o: “Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano, Jehová de los ejércitos”. (2 Samuel 23:2; Isaías 22:15.) En una carta enviada a un compañero evangelizador, el apóstol Pablo escribió: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:16, 17.)
16 La Biblia, de acuerdo con lo que afirma de ser palabra de Dios y no palabra del hombre, contesta preguntas que solo Dios puede contestar. Por ejemplo, explica por qué los gobiernos humanos no han podido traer paz duradera, cómo puede el hombre hallar la mayor satisfacción en la vida, y lo que el futuro encierra para la Tierra y la humanidad que la habita. Pues bien, muchas veces usted como persona pensadora probablemente se ha hecho preguntas sobre estas cuestiones y otras similares. ¿Por qué no pudiera por lo menos considerar la posibilidad de que la Biblia sea la Palabra de Dios y, que, por eso, pueda dar respuestas válidas como ninguna otra fuente pudiera hacerlo?
17 Lo estimulamos a examinar cuidadosamente la prueba que se presenta en este libro. Algunos de sus capítulos considerarán críticas que con frecuencia se levantan contra la Biblia. ¿Es anticientífica la Biblia? ¿Se contradice? ¿Contiene historia verdadera, o solo mitos? ¿Realmente sucedieron los milagros que se narran en la Biblia? Se da prueba lógica en contestación a estas preguntas. Después se consideran pruebas convincentes de que la Biblia fue inspirada por Dios: sus profecías, su profunda sabiduría y el notable efecto que ha tenido en la vida de muchas personas. Finalmente, veremos el efecto que la Biblia pudiera tener en su propia vida.
18 Sin embargo, primero consideraremos cómo nos llegó la Biblia. Hasta la historia de este sorprendente libro da prueba de que no ha sido simplemente de origen humano.
Capítulo 1-¿Por qué leer la Biblia?
Vivimos en un mundo que tiene demasiados problemas y muy pocas soluciones. Muchos millones de personas son víctimas constantes del hambre. Las drogas arruinan la vida de muchos. Cada vez más familias se desintegran. El incesto y la violencia familiar son noticia corriente. El hombre envenena el mismo aire que respira y el agua que bebe. Mientras tanto, el crimen va alcanzando a más y más de nosotros. ¿Cree usted que habrá solución alguna vez para estos problemas?
ADEMÁS, vivimos en una era de decisiones difíciles. Por ejemplo, muchas personas se oponen rotundamente al aborto, y lo llaman asesinato de los que no han nacido. Otras tienen la firme opinión de que las mujeres tienen autoridad sobre sus propios cuerpos y deben decidir por sí mismas lo que han de hacer al respecto. Para muchos, la homosexualidad, el adulterio y las relaciones sexuales premaritales son inmoralidad crasa. Otros creen que esas prácticas son asunto de selección personal. ¿Quién puede decir quiénes tienen la razón y quiénes no?
2 La Biblia ofrece guía en asuntos de moralidad, y describe soluciones eficaces a los problemas del crimen, el hambre y la contaminación. Pero hay una dificultad: la mayoría de la gente ya no ve a la Biblia como autoridad en esos asuntos. Hubo un tiempo en que se prestaba atención a la Biblia con respeto... por lo menos en Occidente. Aunque la Biblia fue escrita por humanos, en la cristiandad la mayoría de las personas solía aceptarla como la Palabra de Dios, pues se creía que Dios mismo había inspirado su contenido.
3 Sin embargo, lo común hoy es ser escéptico en cuanto a todo: las costumbres, las ideas, la moralidad, hasta la existencia de Dios. Especialmente se duda de lo valioso de la Biblia. Parece que la mayoría de la gente cree que la Biblia está fuera de moda y no tiene aplicación en la actualidad. Pocos son los intelectuales modernos que la ven como la Palabra de Dios. La mayor parte de la gente concordaría más bien con el erudito James Barr, quien escribió: “El relato que doy de cómo se formó la tradición bíblica es el relato de una obra humana. Se trata de la declaración de las creencias de un hombre”1.
4 ¿Es eso lo que usted cree? ¿Es para usted la Biblia la Palabra de Dios, o es palabra del hombre? Prescindiendo de cómo contestaría usted esa pregunta, considere esto: Si la Biblia es solo palabra humana, entonces, lógicamente, no hay respuesta clara para los problemas de la humanidad. Lo único que podrán hacer los humanos será arreglárselas como mejor puedan, con la esperanza de que de alguna manera eviten envenenarse de muerte a sí mismos o volarse en pedazos en una guerra nuclear. Pero si la Biblia es la Palabra de Dios, es precisamente lo que necesitamos para sobrevivir a este tiempo difícil.
5 Esta publicación presentará prueba de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. Y los publicadores esperan que, después que usted haya considerado la prueba, se dé cuenta de que la Biblia contiene las únicas soluciones válidas a los problemas del hombre. Sin embargo, primero quisiéramos que usted notara unos hechos que, por sí mismos, hacen que la Biblia merezca su consideración.
Incomparable como libro de mayor venta
6 Para empezar, entre los libros de mayor venta es el de más amplia distribución de toda la historia. Según la edición de 1988 del Guinness Book of World Records (Libro de récords mundiales Guinness) se calcula que entre 1815 y 1975 se imprimieron 2.500.000.000 de ejemplares de la Biblia. Esa es una cifra enorme. Ningún otro libro de la historia siquiera se acerca a la Biblia en cifras de distribución.
7 Además, ningún otro libro se ha traducido en tantos idiomas. Ahora la Biblia se puede leer, en su totalidad o en parte, en más de 1.800 diferentes idiomas. La Sociedad Bíblica Americana informa que ahora el 98% de la población de la Tierra tiene acceso a ella. ¡Imagínese el enorme esfuerzo implicado en producir tantas traducciones! ¿Qué otro libro ha recibido tanta atención?
ADEMÁS, vivimos en una era de decisiones difíciles. Por ejemplo, muchas personas se oponen rotundamente al aborto, y lo llaman asesinato de los que no han nacido. Otras tienen la firme opinión de que las mujeres tienen autoridad sobre sus propios cuerpos y deben decidir por sí mismas lo que han de hacer al respecto. Para muchos, la homosexualidad, el adulterio y las relaciones sexuales premaritales son inmoralidad crasa. Otros creen que esas prácticas son asunto de selección personal. ¿Quién puede decir quiénes tienen la razón y quiénes no?
2 La Biblia ofrece guía en asuntos de moralidad, y describe soluciones eficaces a los problemas del crimen, el hambre y la contaminación. Pero hay una dificultad: la mayoría de la gente ya no ve a la Biblia como autoridad en esos asuntos. Hubo un tiempo en que se prestaba atención a la Biblia con respeto... por lo menos en Occidente. Aunque la Biblia fue escrita por humanos, en la cristiandad la mayoría de las personas solía aceptarla como la Palabra de Dios, pues se creía que Dios mismo había inspirado su contenido.
3 Sin embargo, lo común hoy es ser escéptico en cuanto a todo: las costumbres, las ideas, la moralidad, hasta la existencia de Dios. Especialmente se duda de lo valioso de la Biblia. Parece que la mayoría de la gente cree que la Biblia está fuera de moda y no tiene aplicación en la actualidad. Pocos son los intelectuales modernos que la ven como la Palabra de Dios. La mayor parte de la gente concordaría más bien con el erudito James Barr, quien escribió: “El relato que doy de cómo se formó la tradición bíblica es el relato de una obra humana. Se trata de la declaración de las creencias de un hombre”1.
4 ¿Es eso lo que usted cree? ¿Es para usted la Biblia la Palabra de Dios, o es palabra del hombre? Prescindiendo de cómo contestaría usted esa pregunta, considere esto: Si la Biblia es solo palabra humana, entonces, lógicamente, no hay respuesta clara para los problemas de la humanidad. Lo único que podrán hacer los humanos será arreglárselas como mejor puedan, con la esperanza de que de alguna manera eviten envenenarse de muerte a sí mismos o volarse en pedazos en una guerra nuclear. Pero si la Biblia es la Palabra de Dios, es precisamente lo que necesitamos para sobrevivir a este tiempo difícil.
5 Esta publicación presentará prueba de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. Y los publicadores esperan que, después que usted haya considerado la prueba, se dé cuenta de que la Biblia contiene las únicas soluciones válidas a los problemas del hombre. Sin embargo, primero quisiéramos que usted notara unos hechos que, por sí mismos, hacen que la Biblia merezca su consideración.
Incomparable como libro de mayor venta
6 Para empezar, entre los libros de mayor venta es el de más amplia distribución de toda la historia. Según la edición de 1988 del Guinness Book of World Records (Libro de récords mundiales Guinness) se calcula que entre 1815 y 1975 se imprimieron 2.500.000.000 de ejemplares de la Biblia. Esa es una cifra enorme. Ningún otro libro de la historia siquiera se acerca a la Biblia en cifras de distribución.
7 Además, ningún otro libro se ha traducido en tantos idiomas. Ahora la Biblia se puede leer, en su totalidad o en parte, en más de 1.800 diferentes idiomas. La Sociedad Bíblica Americana informa que ahora el 98% de la población de la Tierra tiene acceso a ella. ¡Imagínese el enorme esfuerzo implicado en producir tantas traducciones! ¿Qué otro libro ha recibido tanta atención?
Índice
Capítulo Página
1. ¿Por qué leer la Biblia? 5
2. La lucha de la Biblia por vivir 12
3. La falsa amiga de la Biblia 25
4. ¿Es creíble el “Antiguo Testamento”? 37
5. El “Nuevo Testamento”... ¿historia, o mito? 55
6. Los milagros... ¿fueron realidad? 71
7. ¿Se contradice la Biblia? 87
8. La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada
la Biblia? 98
9. Profecías que se realizaron 117
10. Una profecía bíblica que usted ha visto cumplirse 134
11. La armonía general de la Biblia 149
12. Fuente de sabiduría sobrehumana 162
13. “La palabra de Dios es viva” 175
14. La Biblia y usted 184
Reconocimiento por fotos:
Indicación por página
▪ Página 9: edición Leipzig, Werner Pinkert
▪ Página 13: cortesía del British Museum
▪ Página 16: Musei Capitolini (Roma)
▪ Página 21: Israel Department of Antiquities and Museums; cortesía de Shrine of the Book, Israel Museum; B. Samuel and Jeane H. Gottesman Center for Biblical Manuscripts
▪ Página 23: Musei Capitolini (Roma)
▪ Página 26: The Metropolitan Museum of Art, legado de Mrs. F. F. Thompson, 1926 (26.229)
▪ Página 29: Sacro Speco, Subiaco
▪ Página 35: foto por C.N.
▪ Página 41: Leslie’s
▪ Página 45: cortesía del British Museum
▪ Página 46: Museo del Louvre, París
▪ Página 99: foto NASA
▪ Página 114: Smithsonian Institution, Washington, D.C.; foto número 83-2259
▪ Página 115: por cortesía de U.S. National Library of Medicine
▪ Página 121: Aerial Photography Archives, Geography Department, Hebrew University, Jerusalén
▪ Página 137: izquierda, foto U.S. Army
▪ Página 137: derecha, British Aerospace, Aircraft Group, Warton Division
▪ Página 138: foto FAO
▪ Página 143: foto WHO
1. ¿Por qué leer la Biblia? 5
2. La lucha de la Biblia por vivir 12
3. La falsa amiga de la Biblia 25
4. ¿Es creíble el “Antiguo Testamento”? 37
5. El “Nuevo Testamento”... ¿historia, o mito? 55
6. Los milagros... ¿fueron realidad? 71
7. ¿Se contradice la Biblia? 87
8. La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada
la Biblia? 98
9. Profecías que se realizaron 117
10. Una profecía bíblica que usted ha visto cumplirse 134
11. La armonía general de la Biblia 149
12. Fuente de sabiduría sobrehumana 162
13. “La palabra de Dios es viva” 175
14. La Biblia y usted 184
Reconocimiento por fotos:
Indicación por página
▪ Página 9: edición Leipzig, Werner Pinkert
▪ Página 13: cortesía del British Museum
▪ Página 16: Musei Capitolini (Roma)
▪ Página 21: Israel Department of Antiquities and Museums; cortesía de Shrine of the Book, Israel Museum; B. Samuel and Jeane H. Gottesman Center for Biblical Manuscripts
▪ Página 23: Musei Capitolini (Roma)
▪ Página 26: The Metropolitan Museum of Art, legado de Mrs. F. F. Thompson, 1926 (26.229)
▪ Página 29: Sacro Speco, Subiaco
▪ Página 35: foto por C.N.
▪ Página 41: Leslie’s
▪ Página 45: cortesía del British Museum
▪ Página 46: Museo del Louvre, París
▪ Página 99: foto NASA
▪ Página 114: Smithsonian Institution, Washington, D.C.; foto número 83-2259
▪ Página 115: por cortesía de U.S. National Library of Medicine
▪ Página 121: Aerial Photography Archives, Geography Department, Hebrew University, Jerusalén
▪ Página 137: izquierda, foto U.S. Army
▪ Página 137: derecha, British Aerospace, Aircraft Group, Warton Division
▪ Página 138: foto FAO
▪ Página 143: foto WHO
Portada/Página de los editores La Biblia... ¿la Palabra de Dios, o palabra del hombre?
Impresión de 2006
La distribución de esta publicación forma parte de una obra mundial de educación bíblica que se sufraga con donaciones voluntarias.
A menos que se indique lo contrario, las citas de la Biblia se toman de la versión en lenguaje moderno Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias).
Reconocimientos de la portada:
▪ Papiros del siglo tercero y rollo hebreo de Ester: The Trustees of the Chester Beatty Library (Dublin)
▪ Busto de Alejandro Magno: Musei Capitolini (Roma)
La distribución de esta publicación forma parte de una obra mundial de educación bíblica que se sufraga con donaciones voluntarias.
A menos que se indique lo contrario, las citas de la Biblia se toman de la versión en lenguaje moderno Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias).
Reconocimientos de la portada:
▪ Papiros del siglo tercero y rollo hebreo de Ester: The Trustees of the Chester Beatty Library (Dublin)
▪ Busto de Alejandro Magno: Musei Capitolini (Roma)
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