martes, 31 de mayo de 2011

Capítulo 1-¿Por qué leer la Biblia?

Un libro influyente

8 The New Encyclopædia Britannica llama a la Biblia “probablemente la más influyente colección de libros de la historia humana”2. Heinrich Heine, poeta alemán del siglo XIX, confesó: “Dicho sencillamente: debo mi iluminación a la lectura de un libro [...] la Biblia. Bien lo llaman Sagradas Escrituras. Quien haya perdido a su Dios puede descubrirlo de nuevo en este libro”3. Durante ese mismo siglo, un luchador contra la esclavitud, William H. Seward, proclamó: “Toda la esperanza de progreso de la humanidad pende de que aumente la influencia de la Biblia”4.
9 Abraham Lincoln, el decimosexto presidente de los Estados Unidos, dijo que la Biblia es “el mejor don de Dios al hombre [...] Si no fuera por ella, no podríamos distinguir entre lo correcto y lo incorrecto”5. El jurista inglés sir William Blackstone recalcó la influencia de la Biblia cuando dijo: “Sobre estos dos fundamentos: la ley de la naturaleza y la de la revelación [la Biblia], se basan todas las leyes humanas; es decir: no se debe permitir que ley humana alguna contradiga a estas”6.
Odiada y amada
10 A la vez, tenemos que notar que ningún otro libro ha sido el blanco de tan cruel oposición y hasta odio por toda la historia. Desde la Edad Media hasta nuestro siglo XX las Biblias han sido quemadas en hogueras públicas. Y la lectura o distribución de la Biblia ha sido castigada con multas y encarcelamientos hasta en tiempos modernos. En siglos pasados era frecuente que tales “delitos” llevaran a la tortura y la muerte.
11 Por otro lado está la devoción que la Biblia ha inspirado. Muchos han perseverado en leerla a pesar de persecución incesante. Considere a William Tyndale, inglés del siglo XVI que se educó en la Universidad de Oxford y fue respetado profesor de la Universidad de Cambridge.
12 Tyndale amaba la Biblia. Pero en sus días las autoridades religiosas insistían en mantenerla en latín, una lengua muerta. Por eso, para que sus coterráneos pudieran entenderla, Tyndale se propuso traducirla al inglés. Puesto que aquello iría contra la ley, Tyndale tuvo que abandonar su cómoda carrera académica y huir a tierra continental europea. Vivió la difícil vida de un fugitivo por suficiente tiempo como para traducir las Escrituras Griegas (el “Nuevo Testamento”) y parte de las Escrituras Hebreas (el “Antiguo Testamento”) en su propio idioma; pero finalmente fue arrestado, declarado culpable de herejía y estrangulado, y su cuerpo fue quemado.
13 Tyndale está entre las muchas personas que lo sacrificaron todo para leer la Biblia o hacer que otros pudieran beneficiarse de ella. Ningún otro libro ha inspirado a tantos hombres y mujeres comunes a desplegar tanto valor. A este respecto, la Biblia ciertamente es inigualable.

La afirmación de que es la Palabra de Dios

14 La Biblia es también singular por lo que han afirmado sus escritores. Unas 40 personas —entre ellas reyes, pastores, pescadores, funcionarios, sacerdotes, por lo menos un general, y un médico— participaron en escribir las diferentes partes de la Biblia. Pero vez tras vez los escritores dijeron lo mismo: que no escribían sus propios pensamientos, sino los de Dios.
15 Por eso, son frecuentes en la Biblia expresiones como estas: “El espíritu de Jehová fue lo que habló por mí, y su palabra estuvo sobre mi lengua”, o: “Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano, Jehová de los ejércitos”. (2 Samuel 23:2; Isaías 22:15.) En una carta enviada a un compañero evangelizador, el apóstol Pablo escribió: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:16, 17.)
16 La Biblia, de acuerdo con lo que afirma de ser palabra de Dios y no palabra del hombre, contesta preguntas que solo Dios puede contestar. Por ejemplo, explica por qué los gobiernos humanos no han podido traer paz duradera, cómo puede el hombre hallar la mayor satisfacción en la vida, y lo que el futuro encierra para la Tierra y la humanidad que la habita. Pues bien, muchas veces usted como persona pensadora probablemente se ha hecho preguntas sobre estas cuestiones y otras similares. ¿Por qué no pudiera por lo menos considerar la posibilidad de que la Biblia sea la Palabra de Dios y, que, por eso, pueda dar respuestas válidas como ninguna otra fuente pudiera hacerlo?
17 Lo estimulamos a examinar cuidadosamente la prueba que se presenta en este libro. Algunos de sus capítulos considerarán críticas que con frecuencia se levantan contra la Biblia. ¿Es anticientífica la Biblia? ¿Se contradice? ¿Contiene historia verdadera, o solo mitos? ¿Realmente sucedieron los milagros que se narran en la Biblia? Se da prueba lógica en contestación a estas preguntas. Después se consideran pruebas convincentes de que la Biblia fue inspirada por Dios: sus profecías, su profunda sabiduría y el notable efecto que ha tenido en la vida de muchas personas. Finalmente, veremos el efecto que la Biblia pudiera tener en su propia vida.
18 Sin embargo, primero consideraremos cómo nos llegó la Biblia. Hasta la historia de este sorprendente libro da prueba de que no ha sido simplemente de origen humano.

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