jueves, 2 de junio de 2011

Capítulo 5 El “Nuevo Testamento”... ¿historia, o mito?

“Hoy se puede decir que en la historia de la literatura universal no hay libro mejor investigado que el Nuevo Testamento.” Eso dijo Hans Küng en su libro “On Being a Christian” (Sobre ser cristiano). Y tenía razón. Durante los pasados 300 años las Escrituras Griegas Cristianas han sido más que investigadas. Ninguna otra literatura ha sido tan minuciosamente analizada.

LAS conclusiones a que han llegado algunos investigadores han sido rarísimas. Allá en el siglo XIX, Ludwig Noack, de Alemania, llegó a la conclusión de que el Evangelio de Juan había sido escrito en 60 E.C. por el discípulo amado... ¡quien, según Noack, era Judas! El francés Joseph Ernest Renan sugirió que la resurrección de Lázaro pudo haber sido un engaño preparado por Lázaro mismo en apoyo de que Jesús hacía milagros, mientras que el teólogo Gustav Volkmar insistió en que el Jesús histórico nunca pudo haberse presentado como el Mesías1.
2 Por otra parte, ¡Bruno Bauer decidió que Jesús nunca había existido! “Sostuvo que las verdaderas fuerzas creativas del cristianismo primitivo fueron Filón, Séneca y los gnósticos. Al final declaró que nunca había habido un Jesús histórico [...] que la religión cristiana tuvo su génesis hacia fines del siglo segundo y vino de un judaísmo en el cual el estoicismo se había hecho dominante2.”
3 Hoy pocas personas tienen ideas tan extremas. Pero el que lee las obras de eruditos modernos descubre que muchos todavía creen que en las Escrituras Griegas Cristianas hay leyenda, mito y exageración. ¿Es cierto eso?

¿Cuándo se escribieron?
4 Toma tiempo el desarrollo de mitos y leyendas. Por eso es importante la pregunta: ¿Cuándo se escribieron estos libros? El historiador Michael Grant dice que se dio comienzo a los escritos históricos de las Escrituras Griegas Cristianas “treinta o cuarenta años después de la muerte de Jesús”4. Según el arqueólogo bíblico William Foxwell Albright, C. C. Torrey llegó a la conclusión de que “todos los Evangelios se habían escrito antes del año 70 d. de J.C., y en ellos no había nada que no pudiera haberse escrito dentro de veinte años desde la crucifixión”. La opinión del propio Albright era que se habían terminado de escribir “a más tardar alrededor del año 80 d. de J.C.”. Otros salen con cálculos ligeramente diferentes, pero la mayoría concuerda en que el “Nuevo Testamento” terminó de escribirse para el fin del primer siglo.
5 ¿Qué significa eso? Albright llega a esta conclusión: “Todo lo que podemos decir es que un período de entre 20 y 50 años es demasiado corto para permitir considerable corrupción del contenido esencial y hasta del fraseo específico de los dichos de Jesús”5. El profesor Gary Habermas añade: “Los Evangelios están bastante cerca del período sobre el cual informan, mientras que por lo general las historias antiguas describen sucesos que tuvieron lugar siglos antes. Sin embargo, los historiadores modernos logran deducir los sucesos de hasta esos períodos antiguos”6.
6 En otras palabras, las partes históricas de las Escrituras Griegas Cristianas merecen por lo menos tanto crédito como las historias seglares. Ciertamente no hubo mucho tiempo para que se desarrollaran mitos y leyendas de aceptación universal en las pocas décadas entre la escritura de lo sucedido en el cristianismo primitivo y los sucesos mismos.
Testimonio de testigos oculares
7 Hay confirmación especial de esto en el hecho de que muchos de los relatos mencionan el testimonio de testigos oculares. El escritor del Evangelio de Juan dijo: “Este es el discípulo [el discípulo a quien Jesús amaba] que da testimonio acerca de estas cosas”. (Juan 21:24.) El escritor del libro de Lucas dice: “Nos los entregaron los que desde el principio llegaron a ser testigos oculares y servidores del mensaje”. (Lucas 1:2.) El apóstol Pablo, refiriéndose a los que fueron testigos de la resurrección de Jesús, dijo: “La mayoría [de ellos] permanece hasta ahora, pero algunos se han dormido en la muerte”. (1 Corintios 15:6.)
8 Sobre esto el profesor F. F. Bruce observa, con perspicacia: “Jamás pudiera haber sido tan fácil como algunos escritores parecen pensar el inventar palabras y hechos de Jesús en aquellos primeros años, cuando tantos de Sus discípulos estaban vivos, personas que podían recordar lo que había sucedido y lo que no había sucedido. [...] Los discípulos no podrían arriesgarse a presentar inexactitudes (sin mencionar el alterar deliberadamente los hechos), que al momento serían denunciadas por personas que se regocijarían mucho al hacerlo. Por el contrario, un buen argumento a favor de la predicación original de los apóstoles es que ellos reconocían con confianza que los que les escuchaban conocían los sucesos; no solo decían: ‘Somos testigos de estas cosas’, sino también: ‘Como ustedes también lo saben’ (Hechos 2:22.)”7.
¿Se puede confiar en el texto?
9 ¿Sería posible que estos testimonios de testigos oculares se hubieran escrito con exactitud, pero después hubieran sido corrompidos? En otras palabras, ¿se introdujeron mitos y leyendas después de haberse completado la escritura original? Ya hemos visto que el texto de las Escrituras Griegas Cristianas está en mejor condición que toda otra literatura antigua. Kurt y Barbara Aland, doctos en el texto griego de la Biblia, alistan casi 5.000 manuscritos que han sobrevivido desde la antigüedad hasta nuestro día, algunos desde el siglo II E.C.8. El testimonio general de toda esta prueba es que el texto es esencialmente exacto. Además, hay muchas traducciones antiguas —la primera de alrededor del año 180 E.C.— que ayudan a comprobar la exactitud del texto9.
10 Por eso, viendo el asunto desde todo ángulo, podemos estar seguros de que en las Escrituras Griegas Cristianas no se infiltraron leyendas ni mitos después que los escritores originales terminaron su trabajo. El texto que tenemos es esencialmente el mismo que prepararon los escritores originales, y su exactitud está confirmada por el hecho de que los cristianos contemporáneos lo aceptaron. ¿Pudiéramos, entonces, comprobar la historicidad de la Biblia mediante compararla con otras historias antiguas? Hasta cierto grado, sí.

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